lunes, 25 de mayo de 2015

Una orizabeña en San Lázaro es posible

¿Por qué será que a los orizabeños se nos enreda la lengua para decir las palabras "alcaldesa" o "diputada"? ¿Es que acaso nuestra mente, rémora de un machismo decimonónico a ultranza, nos impide siquiera pensar que una mujer posee las mismas capacidades para ejercer un cargo público de elección popular en nuestra ciudad o en la región?

Pocos han sido los puestos visibles que las mujeres han logrado ejercer en la Pluviosilla; en el caso de la alcaldía de la Ciudad de las Aguas Alegres: ninguno. Si acaso, hemos de recordar que alguna vez sonaron con suficiente fuerza algunas damas dedicadas al ámbito político. Las señoras Angélica Andrade Rodríguez y Susy Páuler Avellá serían muy nombradas en los círculos priístas de fines de los años 80's y principios de los 80's. Ambas alcanzarían, todo lo más, suplencias en diputaciones federales.

Quienes más se han acercado a la alcaldía pluviositana como candidatas, fueron la psicóloga Martha Avelaira Martínez (PAN, 17 % del total de votos) y la periodista Guadalupe Fuentes Barco (Frente Cardenista, 6%), ambas en las elecciones de 1991, las dos, estupendas y respetadas profesionistas que tuvieron el mal sino de haber sido postuladas en una época del aún dominio hegemónico del PRI. No serían las únicas; también han desfilado en torno a la alcaldía de Orizaba en tiempos recientes Julia Herlinda López Peralta, Luisa Solís López, Laurencia Carvajal, Dolores Ramírez y María Enriqueta Basurto Vargas.

En el caso de la diputación local, sólo dos casos me vienen a la memoria: la profesora Guillermina Esquivel Kuri (2000-2004) y la licenciada Elvia Ruiz Cesáreo (2007-2010), ambas del PRI. ¿Y de la diputación federal, hoy en día en juego? Mejor ni hablamos: tan sólo María del Carmen Escudero Favre, de Acción Nacional, llegaría a San Lázaro como diputada plurinominal. Fuera de ella, no existe un solo caso de alguna dama ejerciendo la representación legislativa en los últimos 50 años, y eso sin ver más atrás... en todo caso, sólo con carácter de suplentes, nunca en la titularidad.

Muy arraigado está el concepto chauvinista de que la política es una actividad exclusiva de los hombres. Si bien es cierto que las mujeres no han ocupado cargos de elección popular (salvo los casos de las alcaldías de Ixhuatlancillo, Río Blanco o Ciudad Mendoza, por mencionar sólo algunos, así como Secretarías Generales y ocasionales liderazgos gremiales), no es porque no los hayan buscado. Por un lado, los partidos políticos (no todos) no se lo han permitido; por el otro, al haber una oportunidad seria, congruente, racional y con un verdadero liderazgo, las y los orizabeños les hemos dado la espalda, olvidando el artículo 4to. Constitucional que indica la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer.

No debe resultarnos sorprendente que sea la izquierda la principal promotora de la mujer en los puestos de elección popular, especialmente la vertiente socialdemócrata, quienes buscan postular a candidatos de una nueva generación de ciudadanos conscientes de la importancia de la labor política como la vía más adecuada para la solución de los principales problemas que aquejan a nuestra región, en esa dicotomía muy al estilo mexicano que otorgamos a nuestros diputados: legislar y gestionar.

Legislar dentro de un marco de democracia social y dignidad humana nuevas leyes que promuevan el progreso y mejoren la calidad de vida de los mexicanos; gestionar a nombre de los habitantes del distrito, sus diversos sectores, asociaciones y grupos los suficientes recursos federales para beneficio de los municipios, pueblos y ciudades con obras que favorezcan a todos los sectores. Gestionar también para que la Iniciativa Privada pierda el temor e invierta en nuestro valle, originando más fuentes de empleo. Esas deben ser las metas y los desafíos de las mujeres si el voto ciudadano las favorece: esa es la labor de quien tenga la oportunidad de elevar la voz de las mujeres de Orizaba y la región y representarnos a todos por igual.

Alea iacta est: la suerte está echada y no habrá marcha atrás. A pocas semanas de que acabe la contienda electoral, la oportunidad de que una mujer, que represente al Distrito de Orizaba llegue al ágora de San Lázaro, es una ocasión que no debiera desperdiciarse.

 
Publicado en El Mundo el 9 de Mayo de 2015.

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